Por fin he vuelto a la vida, no es que me haya pasado nada malo, pero el mes de Abril para mi es horrible, no sé si será la abstemia primaveral o que tengo malos recuerdos de este mes pero el caso es que cada vez que llega me quedo como una seta y no tengo ganas de absolutamente nada, pero por suerte Mayo ya esta aquí y vuelvo a estar llena de energía.
Y que mejor para volver que un postre delicioso y en tamaño individual (de esta forma no pecamos más de lo debido).
Mini Cheese-Cake
Ingredientes
200 gr Galletas Digestive
3 Cucharadas de mantequilla fundida
150 gr Azúcar blanco
250gr Queso Philadelphia
3 Huevos
1 Cucharadita de Extracto de Vainilla
Nata Montada
Ralladura de limón
Fresas o Arándanos
Preparación
Pre-calentar el horno a 170ºC.
Machacamos las galletas hasta que sean migas, a mi me ayuda mucho hacerlo con el robot pero también podéis meterlas en una bolsa y golpear con el rodillo.
Fundimos la mantequilla y lo mezclamos con el azúcar y las migas de galletas.
Preparamos una bandeja para cupcakes con sus cápsulas y en el fondo de cada una de ella ponemos una base de galletas, nos saldrán unos 18. Presionamos con la cuchara bien el fondo para que se quede liso y uniforme y metemos en la nevera mientras preparamos la crema.
Mezclamos el queso a temperatura ambiente con dos cucharadas de azúcar y la vainilla hasta que este suave y añadimos los huevos, uno a uno mezclando bien. Si lo hacemos con la batidora la pondremos a velocidad baja.
Ya podemos repartir la mezcla por las cápsulas y hornear durante unos 30 minutos.
Dejamos enfriar y cuando saquemos las mini tartas las dejaremos enfriar dos horas en la nevera antes de servir. En ese momento podemos añadir la nata, sirope o nuestra fruta favorita.









