Como todos ya sabéis soy muy fan de Jamie Oliver, me encanta todo lo que hace y aunque cuando oiga el nombre de la receta piense que no me va a gustar me quedo hasta el final, cuando termina ya estoy pensando en como puedo hacerla en casa porque seguro que me encantará. Por eso con esta receta os recomiendo que la probéis porque aunque el nombre de hígado siempre nos hecha un poco para atrás es muy sencilla y deliciosa. Parece mentira que al terminar tenga esa textura y ese aroma tan delicioso y cuando lo untéis en el pan y lo probéis subiréis al cielo, y si es con pan casero ya ni os cuento, es un autentico capricho y con la seguridad de saber que lo que tomáis es cien por cien natural.
Paté de hígado de Pollo
Ingredientes
250 gr de Hígado de Pollo
2 Cebollas Rojas
Unas hojas de Tomillo
250 gr de Mantequilla
Unas cuantas hojas de Salvia
Sal
Pimienta negra
2 Ajos
2 Chupitos de Brandy (120 ml)
50 gr de Mantequilla clarificada
Preparación
Picamos las cebollas bien y las ponemos en una sarten que tendremos caliente al fuego con un poco de aceite de oliva, ponemos también los dos ajos picados y un poco de tomillo. Lo vamos a dejar a fuego medio durante 4 minutos y cuando tenga un bonito color dorado vamos a poner los hígados de pollo, fijaos que solo os pongan los hígados, si en el tarro que habéis comprado viene algo más lo quitamos y no lo ponemos.
Es importante en este punto el tiempo que vamos a dejar los hígados, no queremos que se hagan demasiado porque necesitamos una textura suave para el paté así que solo lo dejaremos 4 minutos al fuego, ni un minuto más. Cuando nuestros hígados lleven 3 minutos al fuego le vamos a añadir el Brandy, lo dejamos todo el minuto que nos resta y lo retiramos del fuego.
Poner todo en el robot de cocina y picar muy bien. Añadimos la pimienta y la sal, no os cortéis añadiendo porque al asentarse el paté absorvera mucha sal y puede quedar soso.
Volvemos a mezclar bien y añadimos la mantequilla a trocitos y a temperatura ambiente, mezclamos con el robot 1 minuto más y ya lo tenemos listo.
Ayudándonos de un colador grande pasamos la mezcla presionando con la cuchara para que nos quede más fino y suave. Podéis ponerlo en un cuenco o en un recipiente hermético, como más os guste.
Lo metemos, tapando toda la superficie del paté con un circulo de papel de cocina, en la nevera durante un mínimo de 2 horas.
Ahora vamos a preparar la mantequilla clarificada, este paso no es obligatorio y solo lo hago porque con la capa de mantequilla el paté aguanta más en la nevera, os durara una semana y media, pero si lo vais a consumir enseguida no hace falta que os molestéis.
Para clarificar la mantequilla ponemos a fuego muy bajo un cazo y dentro la mantequilla, es muy importante no remover en ningún momento la mantequilla, quitaremos poco a poco la espuma que vaya saliendo, el líquido dorado que se irá quedando en el cazo es nuestra mantequilla clarificada. Cuanto mayor sea la calidad de nuestra mantequilla menos espuma e impurezas tendremos.
Cuando tengamos la mantequilla lista la dejamos a fuego medio y ponemos unas hojas de Salvia dentro para que se frían un poco, solo será medio minuto.
Sacamos el paté de la nevera y quitamos el papel de cocina, con cuidado y ayudándonos de unas pinzas o tenedor ponemos las hojas de salvia por encima y le añadimos la mantequilla clarificada. Lo meteremos en la nevera, si es un tarro hermético sin cerrar todavía, durante 2 horas o hasta que la mantequilla solidifique.
Ya tenemos nuestro paté listo y seguro que tiene un aroma maravilloso.
Cerrar ya nuestro tarro hermético y disfrutar con unas deliciosas tostadas de pan y pepinillos, espectacular.
En unos días o dejaré la receta del pan que hice y que le va de maravilla a este paté.




